
No soy la cala blanca
de montañas vírgenes
A cambio te ofrezco
la savia de mi cuerpo
No soy agua limpia de ríos sagrados
A cambio te ofrezco
el caudal silencioso
de mi espiritu soñador
No soy como el viento del norte
claro y armonioso
A cambio te ofrezco un alma emplumada
dispuesta a volar
No poseo la pureza del fuego
pero si el calor eterno
de mi regazo
No soy guarida de selva
más te ofrezco el refugio cálido
y secreto de mi vientre.