Lucia Estrada

10.06.2013 19:23

 

XXIII

 

Y si esta piedra fuese nuestro pan

y esta palabra sombra

la única luz que nos asiste al terminar el día

y si la luz fuese la prueba de nuestro abandono

y si el abandono fuera nuestra más firme certeza

y si la certeza fuésemos nosotros mismos

en manos de la muerte

y si la muerte se abriera como el exilio de un cuerpo

que se resiste a la nada

y si la nada fuese nuestra mesa

y la copa en que bebemos un vino amargo y lejano

y si la lejanía se agolpara de pronto

en la terrible inocencia de permanecer

con los ojos abiertos

y si los ojos fuesen las puertas de nuestra derrota

y si la derrota trazara el mapa del destino

como el pájaro enfermo la grieta

de su soledad en el aire

y si el destino cayera sobre nuestra página en blanco

y barriera las hojas de lo que un día

fue nuestro árbol primero

y si el árbol se inclinara sobre las ruinas del amor

y las cubriera de musgo y hundiera en ellas sus raíces

y si las raíces fueran el cielo y el vacío de unas manos

que nunca han de aferrarse a cosa alguna

y sin embargo escriben en la piedra

y siguen el curso de su noche cerrada

y si la noche no fuese otra cosa que la noche

intemperie

verticalidad de un hombre solo

en su caída.

 

(Foto tomada de internet)