Lucia Estrada

09.07.2013 20:27

NATALIA GONTCHAROVA

Opondré a tu belleza

la certidumbre de mi espanto,

a tu inmovilidad de cisne

la roja pulsión de la sangre

al borde de la pesadilla.

Tú, la más diestra cortesana

de los jardines prohibidos,

no podrías resistirla verdad de

mi abrazo

ni las agujas de la fatalidad

que hundo en aquellos que osan mirarme.

Nunca tendré tu rostro.

Levanté sobre su máscara

mi escritura de hueso

y ángeles terribles,

ahogué con ceniza

el camino de perfección

que habías trazado.

Tú no estabas en mí

como la primera serpiente.

Algo se detuvo

y siguió la senda contraria,

y crece lejos de ti

como una señal

en el ojo de la reina.