Sylvia Plath

18.07.2013 16:16

Lady Lazarus

Lo logré otra vez,

Me las arreglo

Una vez cada diez años.

 Especie de fantasmal milagro, mi piel

Brillante como una pantalla nazi,

Mi diestro pie

 Es un pisa papel,

Mi rostro un fino lienzo

Judío y sin rasgos.

 Descascara la envoltura

Oh, mi enemigo,

¿Aterro acaso?

 ¿La nariz, las cuencas vacías, los dientes?

El apestoso aliento

Se desvanecerá en un día.

 Pronto, muy pronto, la carne

Que la tumba devoró

Se sentirá bien en mí

 Y yo una mujer que sonríe.

Tengo sólo treinta años.

Y como gato he de morir nueve veces.

 Esta es la Número Tres.

Qué desperdicio

Eso de aniquilarse cada década.

 Qué millón de filamentos.

La multitud mascando maní se agolpa

Para verlos.

 Cómo me desenvuelven la mano, el pie

El gran desnudamiento.

Damas y caballeros.

 Estas son mis manos

Mis rodillas.

Soy tal vez huesos y pellejo.

 Sin embargo, soy la misma, idéntica mujer.

La primera vez que sucedió tenía diez.

Fue un accidente.

 La segunda vez pretendí

Superarme y no regresar jamás.

Oscilé callada.

 Como una concha marina.

Tenían que llamar y llamar

Recoger mis gusanos como perlas pegajosas

 Morir

Es un arte, como cualquier otra cosa.

Yo lo hago excepcionalmente bien.

 Lo hago para sentirme hasta las heces.

Lo ejecuto para sentirlo real.

Podemos decir que poseo el don.

 Es bastante fácil hacerlo en una celda.

Muy fácil hacerlo y no perder las formas.

Es el mismo

 Retorno teatral a pleno día

Al mismo lugar, mismo rostro, grito brutal

Y divertido:

 “Milagro!”

Que me liquida.

Luego una carga a fondo

 Para ojear mis cicatrices, y otra

Para escucharme el corazón

De verdad sigue latiendo.

 Y hay otra y otra arremetida grande

Por una palabra, por tocar

O por un poquito de sangre

 O por unos cabellos o por mi ropa.

Bien, bien, está bien Herr Doktor.

Bien. Herr Enemigo.

 Yo soy vuestra obra maestra,

Su pieza de valor,

La bebé de oro puro

 Que se disuelve con un chillido.

Me doy vuelta y ardo.

No creas que no valoro tu gran cuidado.

 Ceniza, ceniza

Ustedes atizan, remueven.

Carne, hueso, nada queda 00

 Una barra de jabón,

Una alianza de bodas.

Un empaste de oro.

 Herr Dios, Herr Lucifer

Cuidado.

Cuidado.

 Desde las cenizas me levanto

Con mi cabello rojo

Y devoro hombres como el aire.