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Regalo
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Me dices que el silencio está más
cerca de la paz que los poemas,
pero si como un regalo yo te
ofreciera el silencio
(Porque yo sé de silencios)
tú dirías
"Esto no es el silencio
es otro poema"
Y me lo devolverías.
Morada real

El tiempo excava en ti
una tumba,
el vació que habitas ya sin sueños
y fáciles palabras.
Secreto y único lugar
donde más vivamente
-te posees.
Encuentro

Alguien entra en el silencio y me abandona.
Ahora la soledad no esta sola.
Tu hablas como la noche.
Te anuncias como la sed.
XVIII

A un amor perdido
DOMINGOS

El domingo pasa lento y despiadado
cantando tristezas
llevando y trayendo silencios.
Frío y sin lluvia
gris distante,
solitario para quienes siempre hemos
sabido abrazar ausencias.
Se impone sutilmente
con los gritos de los niños que juegan en la calle,
con las horas de rostros repetidos.
Empieza a morir la tarde
y las nubes cubren la desnudez del cielo.
Así son los ocasos de este cuerpo
que se extiende y se olvida de sí mismo.
Este domingo duele y ya vienen los otros domingos,
se anuncian
en mi tierra baldía.
XI

A Sebastian Rodriguez
Señal
camino errante buscando
el faro que a la divisa
los barcos se alegran.
me pronuncio en tu silencio esperando
la señal ciega que aflore
de tu sonrisa.
el destino ha mostrado su jugada mientras vos y yo permaneceremos
inmortales en el recorrido
errante de la batalla perdida, mas no fracasada.
no esperes que la sonrisa aflore tras evocar mi imagen
búscame en el reflejo de la luna en el agua,
en la risa de un niño tras culminar el llanto amargo,
en un libro abierto,
y sobre todo en tu espalda,
ahí permaneciere a la espera de tu llamado.
Mi vida

Te vas sin mí, vida mía.
Ruedas.
Y yo todavía espero dar un paso.
Llevas la batalla hacia otra parte.
Me abandonas así.
Nunca te he seguido.
No veo claramente tus ofertas.
Lo poco que quiero, nunca lo traes.
A causa de esa falta, anhelo tanto.
Tantas cosas, casi el infinito…
A causa de ese poco que falta, que nunca traes.

Las olas arremeten con ira, Como intentando ahogarme.
El mar y el cielo son uno, Yo no soy nada.
La luna está roja, Manchada de sangre.
El mar es profundo, ¿Cuán profunda es mi alma?
¿Cuán profundos son mis pensamientos?
La noche es ciegamente negra Pero no importa.
Sonrío, Sonrío porque las olas intentan ahogarme.
Aquí con mis penas.

Aquí con mis penas, siempre venideras convertidas en polvo,
estrellas, en nada
profanadas por el aroma del viento,
cayendo silenciadas, perdidas, malditas.
Revolcadas por brisa y llanto,
pisoteadas en divinos recuerdos,
Vagando por las bellas y eternas soledades.
Enterradas en mi pecho vacío Cortejando la perdición.
Exilio

A Raúl Gustavo Aguirre
Esta manía de saberme ángel,
sin edad,
sin muerte en qué vivirme,
sin piedad por mi nombre
ni por mis huesos que lloran vagando.
¿Y quién no tiene un amor?
¿Y quién no goza entre amapolas?
¿Y quién no posee un fuego, una muerte,
un miedo, algo horrible,
aunque fuere con plumas,
aunque fuere con sonrisas?
Siniestro delirio amar a una sombra.
La sombra no muere.
Y mi amor
sólo abraza a lo que fluye
como lava del infierno:
una logia callada,
fantasmas en dulce erección,
sacerdotes de espuma,
y sobre todo ángeles,
ángeles bellos como cuchillos
que se elevan en la noche
y devastan la esperanza.