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14.06.2013 17:39

Miedo

En el eco de mis muertes
aún hay miedo.
¿Sabes tú del miedo?
Sé del miedo cuando digo mi nombre.
Es el miedo,
el miedo con sombrero negro
escondiendo ratas en mi sangre,
o el miedo con labios muertos
bebiendo mis deseos.
Sí. En el eco de mis muertes
aún hay miedo

 

 

(Foto tomada de internet)

14.06.2013 17:12

 

 

Angustia

Hoy no vengo a vencer tu cuerpo, oh bestia llena

de todos los pecados de un pueblo que te ama,

ni a alzar tormentas tristes en tu impura melena

bajo el tedio incurable que mi labio derrama.

Pido a tu lecho el sueño sin sueños ni tormentos

con que duermes después de tu engaño, extenuada,

tras el telón ignoto de los remordimientos,

tú que, más que los muertos, sabes lo que es la nada.

Porque el Vicio, royendo mi majestad innata,

con su esterilidad como a ti me ha marcado;

pero mientras tu seno sin compasión recata

un corazón que nada turba, yo huyo, deshecho,

pálido, por el lúgubre sudario obsesionado,

 

¡con terror de morir cuando voy solo al lecho!

 

 

(Foto tomada de internet)

14.06.2013 15:36

Puede ser una tarde con estrellas

La tarde se parece a mí

Soy un hombre melancólico

Soy un poeta.

Cuando tenía 12 años fui a mi primera

fiesta y fue cuando me tocó bailar por

primera vez en mi vida. Me fue muy mal.

No me cogió el paso. Me dijo: no le

cojo el paso y me dejó allí. Y yo fresco.

Pero yo ahora pienso

que si me hubiera cogido el paso ahora yo

sería bailarín y no poeta.

Hay gente que puede ser poeta y bailarín

al mismo tiempo. Pero yo no puedo.

Yo soy un hombre melancólico.

Puede ser la luna a mis espaldas

 

(Foto tomada de internet)

12.06.2013 18:15

ALMA

Soy un alma desnuda en estos versos,

Alma desnuda que angustiada y sola

Va dejando sus pétalos dispersos.

Alma que puede ser una amapola,

Que puede ser un lirio, una violeta,

Un peñasco, una selva y una ola.

Alma que como el viento vaga inquieta

Y ruge cuando está sobre los mares,

Y duerme dulcemente en una grieta.

Alma que adora sobre sus altares,

Dioses que no se bajan a cegarla;

Alma que no conoce valladares.

Alma que fuera fácil dominarla

Con sólo un corazón que se partiera

Para en su sangre cálida regarla.

Alma que cuando está en la primavera

Dice al invierno que demora: vuelve,

Caiga tu nieve sobre la pradera.

Alma que cuando nieva se disuelve

En tristezas, clamando por las rosas

con que la primavera nos envuelve.

Alma que a ratos suelta mariposas

A campo abierto, sin fijar distancia,

Y les dice: libad sobre las cosas.

Alma que ha de morir de una fragancia

De un suspiro, de un verso en que se ruega,

Sin perder, a poderlo, su elegancia.

Alma que nada sabe y todo niega

Y negando lo bueno el bien propicia

Porque es negando como más se entrega.

Alma que suele haber como delicia

Palpar las almas, despreciar la huella,

Y sentir en la mano una caricia.

Alma que siempre disconforme de ella,

Como los vientos vaga, corre y gira;

Alma que sangra y sin cesar delira

Por ser el buque en marcha de la estrella.

 

 

(Foto tomada de internet)

12.06.2013 15:30

¿SABES CUÁNTO

ha resistido la piedra? ¿Cuánto el desierto?
¿Y la profundidad del agua? ¿Cuánto?  ¿Y sabes tú
qué silencio rodó bajo los párpados, qué palabra cristalizó la lengua de los muertos?
¿Por cuánta oscuridad y quietud fueron rodeados?
¿Y quién vació de sentido sus visiones? ¿Sabes, acaso,
qué se quedó por decir? ¿A quiénes acudieron,
bajo qué luz, a qué oído hirieron con sus voces?
 
El viento trae consigo la respuesta,
y en secreto la devolverá tibiamente a la nada.

 

 

(Foto tomada de internet)

11.06.2013 17:33

Como Tinaja

En los días buenos,
de lluvia,
los días en que nos quisimos
totalmente,
en que nos fuimos abriendo
el uno al otro
como cuevas secretas;
en esos días, amor
en mi cuerpo como tinaja
recogió toda el agua tierna
que derramaste sobre mí
y ahora
en estos días secos
en que tu ausencia duele
y agrieta la piel,
y el agua sale de mis ojos
llena de tu recuerdo
a refrescar la aridez de mi cuerpo
tan vacío y tan lleno de vos.

 

(Foto tomada de internet)

11.06.2013 16:52

En la Doliente Soledad del Domingo 

Aquí estoy, 
desnuda, 
sobre las sabanas solitarias 
de esta cama donde te deseo. 

Veo mi cuerpo, 
liso y rosado en el espejo, 
mi cuerpo 
que fue ávido territorio de tus besos, 
este cuerpo lleno de recuerdos 
de tu desbordada pasión 
sobre el que peleaste sudorosas batallas 
en largas noches de quejidos y risas 
y ruidos de mis cuevas interiores. 

Veo mis pechos 
que acomodabas sonriendo 
en la palma de tu mano, 
que apretabas como pájaros pequeños 
en tus jaulas de cinco barrotes, 
mientras una flor se me encendía 
y paraba su dura corola 
contra tu carne dulce. 

Veo mis piernas, 
largas y lentas conocedoras de tus caricias, 
que giraban rápidas y nerviosas sobre sus goznes 
para abrirte el sendero de la perdición 
hacia m mismo centro 
y la suave vegetación del monte 
donde urdiste sordos combates 
coronados de gozo, 
anunciados por descargas de fusilerías 
y truenos primitivos. 

Me veo y no me estoy viendo, 
es un espejo de vos el que se extiende doliente 
sobre esta soledad de domingo, 
un espejo rosado, 
un molde hueco buscando su otro hemisferio. 

Llueve copiosamente 
sobre mi cara 
y solo pienso en tu lejano amor 
mientras cobijo 
con todas mis fuerzas, 
la esperanza. 

 

(Foto tomada de internet)

10.06.2013 19:57

Adios    

Las cosas que mueren jamás resucitan,

las cosas que mueren no tornan jamás.

¡Se quiebran los vasos y el vidrio que queda

es polvo por siempre y por siempre será!

Cuando los capullos caen de la rama

dos veces seguidas no florecerán...

¡Las flores tronchadas por el viento impío

se agotan por siempre, por siempre jamás!

¡Los días que fueron, los días perdidos,

los días inertes ya no volverán!

¡Qué tristes las horas que se desgranaron

bajo el aletazo de la soledad!

¡Qué tristes las sombras, las sombras nefastas,

las sombras creadas por nuestra maldad!

¡Oh, las cosas idas, las cosas marchitas,

las cosas celestes que así se nos van!

¡Corazón... silencia!... ¡Cúbrete de llagas!...

-de llagas infectas- ¡cúbrete de mal!...

¡Que todo el que llegue se muera al tocarte,

corazón maldito que inquietas mi afán!

¡Adiós para siempre mis dulzuras todas!

¡Adiós mi alegría llena de bondad!

¡Oh, las cosas muertas, las cosas marchitas,

las cosas celestes que no vuelven más! ...

 

 

(Foto tomada de internet)                                                 

10.06.2013 19:48

Chau Mariano

No conocí el paisito

De donde tú llegabas:

Lo busqué en cada mapa

Pero no figuraba.

Por eso, al ver tus ojos

Yo me lo imaginaba

Con un río celeste

Oleando en sus mañanas.

(¿Fue el río el que te puso

de agua la mirada

y esa manera dulce

de apoyarla en la nada?)

No conocí el paisito

De donde tú llegabas:

Por eso,

al oír tu risa

Yo me lo dibujaba

Con una torre alta,

Henchida de campanas.

(¿Fue allí donde aprendiste

a alzar la carcajada

y ese modo de darla

sonora, larga, clara?)

No conocí el paisito

de donde tú llegabas.

Toqué tu piel y dije:

-Viene de donde se ama.

Por eso fui tu amiga:

De puro equivocada,

Que hoy sé que no habría río,

ni torre ni campanas...

Fuiste un sueño apenitas

Y era yo quien soñaba.

Tan sólo había tu pecho

Con la puerta cerrada,

Sin rincón de caricias,

Sin paloma anidada,

Sin lugar para un beso,

Sin luces ni guitarras.

Por eso no podías

Sentir que me hacías falta

Ni beber de a poquito

El color de mi lágrima.

Por eso no podías

Atarte a mis palabras,

La mitad,

entre risas

Y la otra lloradas.

En vano tantos versos

De siesta amanzanada.

En vano tantos versos:

Mi silencio extrañabas.

Por eso ni siquiera

Decirme qué pasaba

En un día cualquiera

Me dejaste olvidada.

Qué triste es despedirte,

Pasajero de mi alma...

Tu recuerdo me sigue

Como un pájaro en llamas.

No podías quererme.

Hoy lo entiendo y me daña

Pero sé que es la vida

La que anuda o separa.

No conocí el paisito

Del que te despegabas

Ni tampoco tú el mío,

Coloreado de infancia.

¿A quién culpar entonces

de estas cosas que pasan?

Me llevo mi solcito:

Le sobra a esta nevada.

Mi última muñeca

Mira y no entiende nada.

Mi última inocencia

Es lágrima en la almohada.

Ya apago los reproches,

Como apago mi lámpara

Mientras una certeza

Se enciende en madrugada:

No pudiste quererme.

Eso es todo.

Qué lástima.

Ahora sí:

Chau, Mariano.

 

 

 

(Foto tomada de internet)

10.06.2013 19:23

 

XXIII

 

Y si esta piedra fuese nuestro pan

y esta palabra sombra

la única luz que nos asiste al terminar el día

y si la luz fuese la prueba de nuestro abandono

y si el abandono fuera nuestra más firme certeza

y si la certeza fuésemos nosotros mismos

en manos de la muerte

y si la muerte se abriera como el exilio de un cuerpo

que se resiste a la nada

y si la nada fuese nuestra mesa

y la copa en que bebemos un vino amargo y lejano

y si la lejanía se agolpara de pronto

en la terrible inocencia de permanecer

con los ojos abiertos

y si los ojos fuesen las puertas de nuestra derrota

y si la derrota trazara el mapa del destino

como el pájaro enfermo la grieta

de su soledad en el aire

y si el destino cayera sobre nuestra página en blanco

y barriera las hojas de lo que un día

fue nuestro árbol primero

y si el árbol se inclinara sobre las ruinas del amor

y las cubriera de musgo y hundiera en ellas sus raíces

y si las raíces fueran el cielo y el vacío de unas manos

que nunca han de aferrarse a cosa alguna

y sin embargo escriben en la piedra

y siguen el curso de su noche cerrada

y si la noche no fuese otra cosa que la noche

intemperie

verticalidad de un hombre solo

en su caída.

 

(Foto tomada de internet)
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